Al pie…
Al pie desde su niño
El pie del niño aún no sabe que es pie,
y quiere ser mariposa o manzana.
Pero luego los vidrios y las piedras,
las calles, las escaleras,
y los caminos de la tierra dura
van enseñando al pie que no puede volar,
que no puede ser fruto redondo en una rama.
El pie del niño entonces
fue derrotado, cayó
en la batalla,
fue prisionero,
condenado a vivir en un zapato.
Poco a poco sin luz
fue conociendo el mundo a su manera,
sin conocer el otro pie, encerrado,
explorando la vida como un ciego.
Aquellas suaves uñas
de cuarzo, de racimo,
se endurecieron, se mudaron
en opaca substancia, en cuerno duro,
y los pequeños pétalos del niño
se aplastaron, se desequilibraron,
tomaron formas de reptil sin ojos,
cabezas triangulares de gusano.
Y luego encallecieron,
se cubrieron
con mínimos volcanes de la muerte,
inaceptables endurecimientos.
Pero este ciego anduvo
sin tregua, sin parar
hora tras hora,
el pie y el otro pie,
ahora de hombre
o de mujer,
arriba,
abajo,
por los campos, las minas,
los almacenes y los ministerios,
atrás,
afuera, adentro,
adelante,
este pie trabajó con su zapato,
apenas tuvo tiempo
de estar desnudo en el amor o el sueño,
caminó, caminaron
hasta que el hombre entero se detuvo.
Y entonces a la tierra
bajó y no supo nada,
porque allí todo y todo estaba oscuro,
no supo que había dejado de ser pie,
si lo enterraban para que volara
o para que pudiera
ser manzana.
(Pablo Neruda)
Octubre 25, 2007 en 10:04 pm
Bonita poesía, bonita imagen, ….no hay nada más filosófico que la poesía, que un niño preguntando con su ingenuidad y rompiendo los tópicos, las costumbres,…
Octubre 26, 2007 en 11:54 am
Maravillosa expresión. Ademas añado la reflexion de “nuestros pies son nuestra imagen personal, tal y como los tratemos nos tratamos a nosotros mismos” ¿no nos sucede que olvidamos nuestros sueños y vivimos en realidad a oscuras hasta que es demasiado tarde?
Enhorabuena por el blog y saludos!
Octubre 29, 2007 en 4:03 pm
Enhorabuena! Con estas imágenes y con estas palabras haces que se remuevan mis cimientos y no hay nada con lo que se pueda pagar eso.
Gracias por sacar de nuevo a la niña que llevo dentro.
Abrazos,
Ana